• Ari

Atelier Libre: El arte de conservar arte.


Desde muy pequeña supo lo que quería ser, conservadora y restauradora de obras de arte. Fue su abuelita quien le enseñó a apreciar el mundo textil. Idas y venidas a Gamarra y a botonerías de larga historia alimentaron en ella una ilusión con la que vive ahora, día a día.

Angela Pacheco ha trabajado cinco años a cargo de la colección de textiles del MALI y dos años dirigiendo el taller general Atelier de restauración del mismo museo. Pero como todo círculo debe cerrarse, Angela lo hizo creando Atelier Libre.







Seguramente se preguntan ¿qué es Atelier Libre?

Es el lugar donde el arte cuida del arte. Es decir, es donde tus vestidos de alta costura podrán ser tratados, literalmente, como una obra de arte. Con el mismo respeto e ilusión con que tú lo escogiste. Dejar tu vestido en manos de Angela, es dejarlo en manos de una artista especializada en restaurar y conservar textiles en obras de arte.

Es más, si lo que quieres es confiarle a alguien tu vestido justo después de tu boda o de tu sesión Trash-The-Dress, ir donde Angela y el Atelier Libre es la mejor opción.


“Para mí, que me confíen su vestido de novia, una pieza tan especial que forma parte de los días más importantes de toda chica, el tiene no solo valor monetario sino también emocional, significa que me está confiando una verdadera obra de arte. No importa la procedencia, si es nuevo o era el vestido de su mamá. Para nosotros, los conservadores de arte, todas las obras valen lo mismo, por eso se deben cuidar y respetar por igual”, asegura Angela.



Tiene tanto cuidado que no toca los vestido sin antes ponerse guantes.

Y, ¿por qué Atelier “Libre”?


“Porque aceptamos y queremos recibir a todos los vestidos que quieran llegar, sean de novias o vestidos de diseñadores que estén buscando ayuda para la restauración y conservación de sus piezas. Es libre porque no tenemos límites ni barreras, como en Francia, cuando un atelier era un lugar donde se podía encontrar a muchos artistas, quienes compartían el estudio para trabajar cada uno en lo suyo”.


Después de trabajar en el MALI, Ángela viajó a Estados Unidos para ampliar sus conocimientos. Quería ver qué se hacía y qué no se hacía aún en Perú. Fue entonces cuando tuvo la oportunidad de trabajar en la conservación de banderas de seda, de los trajes de la época colonial, ver de primera mano tapices europeos, bordados que hacían las niñitas en la colonia, entre otros. Además, en esa época los museos empiezan a albergar colecciones de diseñadores famosos. Esa era la inspiración que necesitaba.




¿Qué era lo más te impactó en EEUU?


“Cómo los conservadores se hacían cargo de las piezas de los diseñadores. Cada una era tratada como pieza única que cuenta una historia. ¡Son exhibidas en los museos porque son arte!”.


Y luego regresaste al Perú…

“Sí. Trabajé como conservadora particular para coleccionistas privados. Sin embargo, me preguntaba constantemente cómo podía aplicar lo que había visto en Estados Unidos. Entonces comencé a investigar acerca del proceso que las novias siguen con sus vestidos de boda, yo tenía claro que estos han sido siempre lo más importante para una mujer. Así que me metí de lleno en la investigación y descubrí los procesos que siguen las lavanderías”.



¿Y qué descubriste de tu investigación?


“Descubrí que las lavanderías, tomando en cuenta las más conocidas del país, aceptan de todo, desde un vestido de novia hasta el edredón que llevas, por eso no van a tener el cuidado que merece una pieza tan delicada como un vestido de novia”.


Es cierto. Cuando busqué un lugar donde llevar mi vestido para lavarlo, la mayoría de lavanderías me pedían firmar un documento diciendo que no se responsabilizaban por lo que le sucediera al vestido. Si perdía la forma, el bordado o el tul se rasgaba, ellos no asumirían responsabilidad.


“Claro, no se van a tomar el tiempo que el vestido necesita. Si se rompe algo, si la pedrería sale volando, si se arruinan las flores que son cortadas a mano; es problema de la novia, no de ellos. Es por la naturaleza de su negocio. No son especialistas en vestidos de alta costura”.




Entonces, ¿cuándo recibes un vestido lo haces como una restauradora y no solo con el fin de entregarlo limpio?


“Sí. Lo primero que pienso es en cuál es la composición química de ese pigmento, qué pasa si es un fibra de alpaca o de seda, si es de algodón, cómo va a ser la reacción del producto de limpieza, qué solvente debería usar, qué solvente podría destruir a la fibra… Todas esas preguntas tengo que hacérmelas antes de restaurar una pieza”.


Como profesional, Ángela debe saber cómo tratar cada tela y cada mancha; cada rasgadura del vestido dependiendo del tipo de tela del mismo. Ver a Angela revisar un vestido, es como ver a los fanáticos del arte mirar un cuadro.





La humedad de Lima daña los vestidos, es el peor enemigo de las telas.


“Las manchas de humedad aparecen con el paso de los años porque las fibras se oxidan. Por ejemplo, si son seda o algodón se pondrán amarillentos. Imagínate un vestido guardado en un clóset sin lavar. Pensemos en el desodorante, sudor, maquillaje. Esa oxidación se va acrecentar y mientras más pase el tiempo, es más difícil de retirar porque la fibra lo absorbe”.


¿Cuál es el proceso que sigues cuando llevas una pieza a Atelier Libre?


Yo llevé mi vestido de novia porque al casarme en la playa la guardilla y el tul terminaron marrones. Además, tenía una MEGA rasgadura que traspasaba, por lo menos, dos capas. Lo primero que tuve que hacer es pasar por una evaluación. Luego, Angela trata de tener la mayor información sobre lo que les pasó al vestido de novia. Es decir, si sabes cómo y con qué se manchó el vestido, si es que sabes dónde hay rasgaduras, etc. También te preguntan si lo conservarás o lo venderás, porque de ello dependerá el cuidado que debes tener. Finalmente, tras saber todo, sabrás cuánto costará restaurar tu vestido. Digo esto porque se manejan rangos de precios, ya que al ser un servicio personalizado depende mucho de los daños con los que llegue cada pieza.





En temas de conservación, ¿de qué material le recomendarías a las chicas que fuera su vestido?


“Nunca me hicieron esa pregunta. Por lo general, nadie piensa qué vestido usar para que se converse mejor, me lo preguntan ya comprado. Yo diría que sería mejor escoger una tela más sintética, más que una orgánica 100% tela o algodón; eso va a conservarse más en Lima, sobretodo por el tema de la humedad, que maltrata muchísimo a las piezas”.



Recomendaciones de Angela para conservar bien tu vestido



Les dejo por aquí en dónde pueden encontrar más información sobre Atelier Libre <3


IG: @atelier.libre

Facebook: /atelierlibreperu


Me alegra contarles también que Angela se encarga del cuidado y lavado de los vestidos que usamos en nuestros shootings y de mi vestido de novia. La recomiendo al 10000%.



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